Sinopsis:

La idea de que las mujeres deben estar en la casa cuidando de los hijos y que los hombres deben ser proveedores, ha sido de alguna manera imágenes que han estructurado la visión de los roles de género en Latinoamérica.

Sin duda, la familia y la iglesia han desempeñado un papel fundamental a lo largo de nuestra historia respecto a la forma en que debemos relacionarnos unos con otros. Lo cierto, es que desde muy temprana edad se nos ha inculcado que cualquier experiencia de deseo que tengamos hacia otra persona del mismo sexo es impropio y/o indebido.

Lo anterior puede generarnos un sentimiento de rechazo, frustración, culpa y odio ante nosotros mismos por desear a esa persona del mismo sexo. En consecuencia, no vivimos nuestra sexualidad como deseamos y comenzamos a generar ese sentimiento de homofobia que en ocasiones puede terminar en violencia o crímenes de odio.

Todos y cada uno de nosotros tenemos miedos y demonios que están ahí presentes en nuestro interior.

Enrique nos relata distintas etapas de su vida sobre cómo ser una persona homofóbica en México llegó a aceptar su homosexualidad en el extranjero. Él nos plática que siendo un niño sabía que no le atraían las niñas como a los demás niños de su edad.

También nos plática lo difícil que fue para él su núcleo familiar, donde su abuela y su mamá estaban preocupadas por corregir su supuesto problema de comportamiento y atracción hacia los niños.

La culpa y angustia que siente Enrique por tener fantasías homosexuales lo lleva a querer corregir su orientación sexual e intenta de muchas maneras llevar una vida heterosexual que es vista con aprobación por su familia y la sociedad que le rodea.

El planteamiento central del documental es que en sociedades como en México y otros países latinoamericanos crean y recrean una cultura homofóbica, llevando a la persecución, condena y discriminación legal y social que sufre el colectivo LGBTQ. Incluso hasta el extremo de la violencia, el asesinato y el suicidio.

Afortunadamente, estamos viviendo un fenómeno de cosmopolitismo en grandes capitales latinoamericanas. Por ejemplo, en la Ciudad de México se han alcanzados grandes logros en reconocer los derechos de la comunidad LGBTQ.

Finalmente, Enrique considera de vital importancia que los padres hagan aun lado sus prejuicios inculcados y amen a sus hijos sin importar sus preferencias sexuales, como lo hizo su madre Diana, quien lo aceptó y apoyó hasta los últimos momentos de su existencia.

No olvidemos que la vida es corta y debemos amar a nuestros seres queridos sin importar la orientación, identidad o preferencia sexual a la que pertenecen.

Expertos:

Dr. Claudia Sotelo Arias

Directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia. (ceepi) y Psicoterapeuta

Mtra. Susana Salazar Gómora

Coordinadora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia. (ceepi) y Psicoterapeuta de Adolescentes.

Leonardo Olivos Santoyo

Investigador del Centro de investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Paulina Millán Álvarez

Psicóloga y sexóloga educativa. Directora de investigación del Instituto Mexicano de Sexología A.C. (IMESEX)

Alejandro Brito Lemus

Director del suplemento periodístico Letra S, Sida Cultura y Vida Cotidiana. A.C.

Familia/Amigos:

Diana Jiménez Silva

Amiga

Antonio Nárvaez Huerta

Amigo

Diana Valeria Hernández Luna

Sobrina

Marilú Careaga Ramos

Tía

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